José José tenía 22 años cuando subió al escenario del Teatro Ferrocarrilero de Ciudad de México para interpretar una composición de Roberto Cantoral. Aunque terminó en tercer lugar, el resultado del concurso terminó siendo secundario frente al impacto de la interpretación.

A lo largo de la canción, la presentación crece progresivamente. La voz, la orquesta y la tensión de la interpretación parecen evolucionar juntas. Pero uno de los elementos más interesantes del registro televisivo está también en el público: las cámaras muestran miradas de sorpresa, emoción, aplausos y una audiencia que parece comprender que está presenciando algo excepcional.
Lo extraordinario de observar esta grabación más de cincuenta años después es que no estamos viendo simplemente a una estrella consagrada interpretando uno de sus grandes éxitos. Estamos observando uno de los momentos en los que José José comienza a convertirse en esa figura.
La televisión permitió que una interpretación efímera quedara registrada. Hoy es posible regresar al escenario, observar las reacciones del público y escuchar nuevamente una actuación que se ha convertido en parte de la memoria musical latinoamericana.
José José no ganó aquel festival. Pero el resultado del jurado terminó siendo mucho menos importante que lo que quedó registrado aquella noche.